Mi bebé, mi ganchillo y el comienzo de Olgamigurumi

El inicio: maternidad, insomnio y el primer ganchillo después del parto

Mi bebé nació el 31 de octubre, justo en Halloween 🎃. Los primeros días fueron caóticos, llenos de amor, cansancio y algo de miedo. Aunque era mi segundo hijo, me sentía como una mamá primeriza otra vez. Mi cuerpo todavía dolía después del parto natural sin anestesia, y él no quería estar en su cuna sin mí ni un segundo.

Pasábamos casi todo el tiempo en la cama. Si se dormía y le quitaba el pecho, se despertaba. Si yo lograba levantarme, también se despertaba. Ir al baño era toda una aventura 😅. En la calle, con el carrito y el movimiento, podía dormir un poco, pero ya hacía frío y no podía estar fuera mucho tiempo. Así que mi mundo se redujo a la cama, las sábanas y mi bebé.

Mi primer amigurumi después del parto: el pequeño Frankenstein

Entre tomas y despertares, deslizaba sin fin en Instagram, mirando amigurumis preciosos: muñequitas, conejitos, gnomos… Hasta que un día decidí intentarlo. Mi primer proyecto después del parto fue el monstruo de Frankenstein de SpinaYarnCrochet, un patrón gratuito que me enamoró. Tenía restos de hilos acrílicos de proyectos anteriores, así que solo necesitaba un ganchillo y un poco de valor.

Tejer mientras amamantaba era incómodo, pero me ayudaba a no sentirme atrapada. Era mi forma de seguir creando, de no ser solo una “vaca lechera” 😅. Tenía los hilos y el ganchillo siempre cerca de la cama, listos para esos ratitos en los que podía mover las manos sin despertar al bebé.

Tejer como refugio durante el posparto

El crochet me salvó, aunque no fue suficiente. Más adelante empecé a tener síntomas de depresión postparto, y tuve que pedir ayuda médica. Las pastillas antidepresivas me salvaron la vida —a mí y a mi bebé—, y no me avergüenza decirlo. El crochet es sanador, pero a veces necesitamos más que eso. Si te sientes así, pide ayuda. Hablarlo también es una forma de tejer tu salida del pozo. 💛

Antes del parto ya había empezado a compartir mis amigurumis en mi cuenta privada de Instagram. Luego abrí una cuenta pública, para conectar con otras personas que amaran el crochet tanto como yo.

Nace Francesca (y Olgamigurumi también)

Mi primera muñeca fue totalmente improvisada: una niña de cuerpo pequeño y piernas largas, con pelo rubio, camiseta roja y pantalón marrón. No contaba puntos, solo probaba. Me di cuenta de lo que me gustaba y lo que no: prefería bordar las caras en lugar de usar ojos de seguridad, y hacer el cabello tejido en mechones en lugar de hebras sueltas.

Muñeca amigurumi Francesca Olgamigurumi

Después de varias muñecas, encontré un hilo acrílico de color rojo anaranjado. Así nació Francesca, la muñeca que se convirtió en el símbolo de mi marca. Cuando la publiqué, me pidieron el patrón. No tenía ni idea de cómo se escribían, así que tuve que aprender desde cero, recrear mi muñeca y escribir cada paso.

Lo que aprendí al escribir mi primer patrón

Aprendí mucho en ese proceso: que no todo el mundo entiende igual las instrucciones, que lo que parece obvio para ti puede no serlo para otra persona, y que no todos los testers cumplen sus promesas 😅. Pero también descubrí lo que realmente me hacía feliz: enseñar a otras personas a crear. Así nació Olgamigurumi.

Francesca estuvo conmigo muchos años. Hoy su patrón está jubilado, pero aún vive en el combo junto a Mia, su sucesora. También apareció en la revista Amigurumis 2 de Manos Maravillosas, mi primera colaboración profesional. Nunca imaginé que aquel bebé que no me dejaba dormir y aquel ganchillo al lado de la cama serían el comienzo de algo tan bonito. 🌸


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