Mi primer recuerdo de crochet no fue tejer, sino garabatear con un bolígrafo rojo los cuadernos de mi mamá. Hoy te cuento cómo esos pequeños rayones se convirtieron en el inicio de mi historia entre hilos… y cómo tú también puedes crear tu propio cuaderno de crochet lleno de recuerdos.
Hoy, mientras caminaba por el parque, me puse a pensar en cómo empezó mi historia con el crochet. No fue algo que pasó de un día para otro… y la verdad es que ni siquiera recuerdo bien la primera vez que agarré un ganchillo.
Lo que sí sé, porque mi mamá me lo ha contado muchas veces, es que de pequeña me encantaba mirar sus cuadernos de crochet. Ella tenía varias libretas rojas llenas de apuntes, gráficos y hasta muestras de puntos pegadas. Y ahí entraba yo, con un bolígrafo rojo, a “ayudarla”… aunque en realidad solo hacía garabatos por todas partes. 😂 Mi mamá nunca me regañó por eso, por cierto.
Años después, cuando quise aprender crochet de verdad, volví a mirar esos cuadernos y pensé: “¡Madre mía, cómo los dejé!” Estaban todos rayados, pero también me dio mucha ternura. Creo que esos garabatos fueron, sin darme cuenta, mi primer contacto con el mundo del crochet.
Y ahora pienso que estaría lindo crear mis propios cuadernos de crochet: anotar mis diseños y puntos favoritos, dibujar gráficos y pegar muestras. No tengo hija, pero quién sabe… algún día podría convertirse en un pequeño tesoro para una nieta o alguien especial. Además, ahora que vivimos rodeados de cosas digitales, una libreta hecha a mano sería un regalo valioso para quienes entienden el verdadero significado de lo hecho a mano.
¿Y tú? ¿Recuerdas tus primeros recuerdos de crochet?
¿Te animarías a crear tu propio “cuaderno de crochet” para dejar un legado tejido lleno de amor? 🧡
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